Aburrá Sur: tareas para el 2030

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Para construir el futuro que queremos hay algunos asuntos por cambiar y decisiones por tomar. Para conseguirlo hay que trabajar de forma conjunta, ordenada y articulada con los sistemas de planeación local, nacional e internacional. Colombia, en 2015 suscribió la agenda mundial, firmó un acuerdo con 150 países que hacen parte del Sistema de Naciones Unidas, y se comprometió a cumplir metas relacionadas con temas sociales, ambientales y económicos.  

Este acuerdo contiene 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que actúan como agenda para los países con el fin de lograr un mundo sostenible al 2030. En el Aburrá Sur empezamos a trabajar en el tema, pues es un imperativo que no podemos dejar para después. Por eso, hace poco en el marco de Antioquia Sostenible llevamos a cabo un ejercicio con servidores públicos de los diferentes municipios del sur del Valle de Aburrá en el que la movilidad sostenible, la calidad del aire, el ordenamiento territorial y la cultura ciudadana fueron algunas de las temáticas identificadas como más relevantes en el territorio en materia de Objetivos de Desarrollo Sostenible.  

Uno de los principales retos identificados está relacionado con el ordenamiento territorial: el aumento de obras de vivienda en municipios como Sabaneta y Envigado ha desencadenado un significativo aumento en la población residente de estos municipios, problemáticas en movilidad, ausencia de espacio público, entre otros. Surge el cuestionamiento por entender si este crecimiento tiene una relación directa con los Planes de Ordenamiento Territorial y con la consolidación de ciudades sostenibles.  

Queda claro entonces, que no puede apostársele a territorios sostenibles con acciones aisladas, desarticuladas y descontextualizadas de las necesidades de la población. En ese sentido cobra total validez pasar de la intención a la acción, en un trabajo conjunto entre entidades territoriales, en tanto las acciones y decisiones locales tienen un efecto directo sobre la realidad metropolitana. Un primer paso sería repensar la forma en la que son concebidas y aplicadas las políticas públicas, con el fin de garantizar una duración pertinente que asegure los cambios esperados y el logro de las metas propuestas al 2030.  

El camino que nos espera está lleno de retos que se convertirán en oportunidades si empezamos a hacer la tarea desde hoy, para que en el 2030 vivamos en un Aburrá Sur más sostenible.

Publicado en Ciudad Sur – Edición #53/Diciembre 2017

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